El vértigo de nuestras vidas, muchas veces no nos deja disfrutar del día a día. Muchas veces invertimos muchas de nuestras veinticuatro horas de hoy en soñar con lo que no alcanzamos o en lamentar lo que perdimos, en lugar de dedicar ese tiempo a disfrutar lo que tenemos y que quizá no dure para siempre. Hay veces en que la felicidad es efímera y tenemos que poseer la disposición espiritual para disfrutarla en el aquí y ahora en que ella se produzca.
Texto e Imagen (C) Dr. J. Enrique D'Ottone Clemenco
Uploaded by Enrique D'Ottone on 15 Apr '06, 5.04pm ART.
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sábado, julio 29, 2006
jueves, julio 20, 2006
viernes, junio 09, 2006
mano
Desde que tengo memoria, te recuerdo con tu pelo blanco, tus ojos claros y tus manos grandes, muy grandes. ¿Como no iban a ser grandes? Grandes para proteger a tantos hijos. Grandes para acariciar a tantos nietos. Grandes para enfrentar tanta adversidad. Grandes para sembrar tantas esperanzas.
Hoy tu pelo está más blanco y suave que nunca, tus ojos no han perdido su luz y tus manos siguen siendo tan grandes como entonces. Grandes para abarcar tanta historia, tantas vivencias, tantos recuerdos. Grandes para dar tanto amor y para recibir tanto cariño.
Algún día esas manos se extenderán para decir adiós, pero no quiero pensar en ese momento. Prefiero sentir que en cada momento de mi vida, esas manos toman las mías y me guían, me palmean en la espalda y me alientan y ¿por que no? a veces se apoyan en mi brazo para que sea yo quien pueda llevarte, porque vos ya estás cansado.
Hoy tu pelo está más blanco y suave que nunca, tus ojos no han perdido su luz y tus manos siguen siendo tan grandes como entonces. Grandes para abarcar tanta historia, tantas vivencias, tantos recuerdos. Grandes para dar tanto amor y para recibir tanto cariño.
Algún día esas manos se extenderán para decir adiós, pero no quiero pensar en ese momento. Prefiero sentir que en cada momento de mi vida, esas manos toman las mías y me guían, me palmean en la espalda y me alientan y ¿por que no? a veces se apoyan en mi brazo para que sea yo quien pueda llevarte, porque vos ya estás cansado.
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