- Porque creo que el referéndum es un recurso esencialmente democrático que permite que el pueblo decida si quiere mantener la ley o no. Creo que el recurso de referéndum debe ser habilitado. Luego cada cual, a solas con su conciencia, decidirá si le parece conveniente mantener la ley o derogarla
- En mi caso personal, en que considero que la ley debe ser derogada, me apoyo en el artículo 7º de la Constitución de la República Oriental del Uruguay, que protege la vida de todos los habitantes de la República, sin hacer distinción de su edad ni de su calidad de nacido o no.
- Lo anterior se basa en el concepto de que hay vida a partir de la concepción, y de que la célula es la mínima unidad viviente, por lo que a partir de la fecundación estamos en presencia de un organismo vivo.
- No comparto que la ley de aborto permita a la mujer decidir sobre su cuerpo. Considero que está decidiendo sobre el cuerpo de otro, que ella decidió, en alguna forma, concebir
- En aquellos casos de embarazo involuntario, por ejemplo producto de una violación (y no se me ocurren muchos ejemplos más en que sea realmente involuntario podría llegar a admitir, aún a sabiendas de que es una forma de aborto, el uso de la píldora del día después
- Mi condición de hombre no me impide tener opinión formada sobre este tema. Además de hombre soy hijo, esposo y padre
- Cuando el hijo que se lleva en el vientre no es deseado, se puede favorecer el darlo en adopción en forma inmediata al nacimiento
- Los abortos ilegales en condiciones inseguras deben ser abolidos. Pero para ello son necesarios más controles y no una ley que haga legal el aborto
- La ley no contiene ninguna medida para disminuir el número de embarazos indeseados, dejando el aborto como última opción para casos excepcionales
- Quiero que mi hija se críe en un país donde se promueva el sexo responsable, y la ley de aborto legal no lo hace
lunes, mayo 27, 2013
Diez razones por las que concurriré a votar el 23 de junio.
martes, abril 02, 2013
Reflexiones sobre el respeto
Estimado
lector, no soy filósofo, ni educador, ni sicólogo. Pero igual creo que
tengo credenciales suficientes como para compartir con usted estas
reflexiones.
En
mi abultado currículum se incluyen 51 años de experiencia como hijo, 12
años de experiencia como padre, 35 años de experiencia como empleado,
25 años de experiencia con personal a cargo, 17 años de experiencia como
esposo y varios etcétera más.
Y el punto en común que aprendí de toda esa experiencia es:
"El respeto NO SE IMPONE. El respeto SE GANA"
Sí, sí... lo sé... usted estará pensando "Más de lo mismo... este individuo cree que descubrió la pólvora con esa frase". Sé que mucho se habla y escribe
sobre este tema, incluso usando la misma frase que yo acabo de usar.
Pero, sin embargo, aún seguimos escuchando frases como "su aspecto impone respeto", "respetame porque soy tu padre", "vos a mi no me faltes el respeto", "hay que respetarlo porque es el jefe"...
Confundimos el ejercicio de la autoridad y la debida obediencia con el respeto y aún, a veces, confundimo el temor que alguien nos causa con una supuesta imposición de respeto hacia esa persona.
Querido amigo, elevar la voz, propinar un golpe, poner cara de malo... no hará que sea más respetado ni por sus empleados, ni por sus hijos, ni por sus padres, ni por sus vecinos, ni por nadie en este mundo.
Si cree que usted no es capaz de lograr que otros compartan su forma de ver y sentir las cosas y estar de acuerdo con usted acerca de "la manera correcta de hacer las cosas" y trata de imponer esa visión con gritos, golpes o malas caras, entonces el primero que se está faltando el respeto es usted mismo.
El respeto nace dentro de nosotros mismos y está íntimamente relacionado con nuestros sentimientos y nuestras convicciones. Y, si recuerda el párrafo anterior, con nuestra autoestima.
Pasa por la aceptación (del otro y de nosotros mismos), por conocernos profundamente en nuestros defectos y nuestras
virtudes para, sin dejar de tratar de mejorar los unos y potenciar las
otras, aceptarnos como seres imperfectos y, desde esa posición, aceptar
también las imperfecciones de los demás.
De
esta forma, podremos contagiar nuestras virtudes y ser contagiados con
las virtudes de los demás, podremos tolerar y tolerarnos, podremos
mantener una sana y sólida relación con todos los seres que nos rodean, hacia arriba, hacia abajo y hacia los costados. Podremos, en definitiva SER RESPETADOS y RESPETAR, que lo uno sin lo otro, no existe.
lunes, febrero 18, 2013
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